
Aunque hoy en día son muchos los que opinan sobre la eyaculación femenina, y existen dudas sobre si existe o no en realidad y cuál es su función, en la antigüedad ya había distintos testimonios que no ponían en duda su existencia.
Por ejemplo, en el Kama Sutra se reconoce la existencia de la eyaculación femenina, y al líquido segregado se le ponía un nombre poético: néctar divino. Incluso hay testimonios de Hipócrates, el médico griego, que habla de este hecho.
Sin embargo, hoy en día se cree que estos autores podían hacer referencia a las secreciones vaginales que son normales en el momento de la excitación sexual. Pero hay referencias posteriores que sí podrían referirse a la eyaculación femenina, como esta descripción de Regnier de Graaf, un médico y anatomista holandés del siglo XVII, que habla de un líquido “que normalmente chorrea de las partes pudendas”.En el siglo XIX también se hicieron investigaciones en torno a este tema, como las de Ernst Gräfenberg, que habló de estos fluidos e incluso explicaba que en ocasiones había que poner una toalla debajo de la mujer para que las sábanas no chorrearan.
En fin, sea como sea, el caso es que a pesar de todo, hoy en día siguen abiertas muchas preguntas sobre este tema, ya que no todas las mujeres eyaculan, y entre las que lo hacen, no todas eyaculan la misma cantidad, ni tampoco está claro si esta eyaculación se da solamente durante el orgasmo o puede tener lugar también en los momentos de excitación previa. En fin, que todavía hay mucho que descubrir en torno a la eyaculación femenina.


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